Para ZEM, la nutrición es uno de los pilares de la Longevidad Mediterránea. Nuestro enfoque comienza desde Finca Althaya, nuestra propia huerta de cultivo ecológico, que abastece de ingredientes de temporada al restaurante Salvia. A partir de una valoración nutricional individual, cada menú se adapta a las necesidades de salud de cada persona, con especial atención a los alimentos mediterráneos y a un patrón de alimentación antiinflamatorio. Desde la forma en que cultivamos nuestros productos hasta cómo preparamos cada plato, la nutrición se convierte en una parte consciente y personalizada del cuidado de la salud a largo plazo.
Respuesta breve
¿Qué es la inflamación crónica?
La inflamación crónica es una respuesta inflamatoria persistente que puede prolongarse durante meses o años y, con el tiempo, contribuir al daño en los tejidos y al desarrollo de enfermedades. El término en inglés inflammaging describe la inflamación crónica de bajo grado asociada al envejecimiento, vinculada a cambios en la función inmunitaria y a la acumulación de daño celular. Ambos conceptos están relacionados, aunque la inflamación crónica puede aparecer a cualquier edad y responder a múltiples causas.
¿Qué significa proinflamatorio?
Proinflamatorio significa que favorece o aumenta la inflamación en el organismo. El término puede referirse a sustancias, señales biológicas o exposiciones que estimulan una respuesta inflamatoria. Esta respuesta forma parte de la defensa normal del organismo frente a infecciones y lesiones. El problema surge cuando se vuelve excesiva o persiste en el tiempo, ya que puede dañar tejidos sanos.
En nutrición, un patrón alimentario proinflamatorio describe una forma de alimentación asociada a niveles más elevados de marcadores inflamatorios. Puede incluir el consumo frecuente de carnes procesadas, bebidas azucaradas y carbohidratos refinados, junto con una ingesta reducida de alimentos vegetales ricos en fibra. Lo importante es el patrón global mantenido en el tiempo: un alimento ocasional o una sola comida no determinan el estado inflamatorio del organismo.
¿Qué alimentos antiinflamatorios y hábitos de vida pueden resultar eficaces?
Un patrón alimentario de estilo mediterráneo, rico en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva virgen extra y pescado azul, puede ayudar a reducir la inflamación crónica de bajo grado. Entre las opciones recomendables se encuentran las verduras de hoja verde, los frutos rojos, las lentejas, los garbanzos, las nueces y las sardinas. En conjunto, estos alimentos aportan fibra, grasas insaturadas y compuestos vegetales que favorecen la salud metabólica y ayudan a regular los procesos inflamatorios. Algunos cambios sencillos pueden ser desayunar avena con frutos rojos, añadir garbanzos a una ensalada o sustituir la carne procesada por pescado o legumbres. La variedad y la constancia son más importantes que cualquier ‘superalimento’.
Para que estas elecciones resulten más fáciles de mantener, conviene planificar los días en los que se dispone de menos tiempo. Tenga a mano alimentos básicos útiles, como legumbres en conserva, frutos secos sin sal y cereales integrales, y prepare raciones con antelación cuando le resulte conveniente. Incorpore variedad a sus menús semanales alternando verduras, fuentes de proteínas y guarniciones. Un patrón alimentario antiinflamatorio puede integrar el disfrute, las preferencias culturales y las comidas compartidas; no exige un menú rígido ni productos especializados y costosos.
¿Pueden los aceites antiinflamatorios ayudar a reducir la inflamación?
Algunos aceites, especialmente el aceite de oliva virgen extra, pueden ayudar a reducir determinados marcadores inflamatorios cuando forman parte de un patrón alimentario equilibrado. El aceite de oliva virgen extra aporta grasas monoinsaturadas y polifenoles, compuestos vegetales estudiados por sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios. Un estudio realizado en España como parte del ensayo PREDIMED observó que una dieta mediterránea complementada con aceite de oliva virgen extra reducía varios marcadores inflamatorios en adultos con alto riesgo cardiovascular. Estos resultados respaldan el enfoque alimentario en su conjunto; no permiten aislar el efecto del aceite por sí solo.
En la cocina diaria, el aceite de oliva virgen extra puede sustituir a la mantequilla u otras fuentes de grasas saturadas tanto en aliños como en la preparación de alimentos, junto con verduras, legumbres, cereales integrales y pescado. Su valor reside en cómo se integra en la alimentación habitual, no simplemente en añadir más aceite. ‘Aceite antiinflamatorio’ es una expresión descriptiva, no una categoría de tratamiento médico, y ningún aceite por sí solo constituye un tratamiento reconocido contra la inflamación.
«El aceite de oliva virgen extra es un pilar de la alimentación mediterránea y una de las principales fuentes de grasas insaturadas en nuestros menús personalizados en ZEM. Aporta grasas monoinsaturadas y polifenoles presentes de forma natural.
La cantidad que recomendamos depende de las necesidades nutricionales, los objetivos, los requerimientos energéticos y la tolerancia digestiva de cada persona. Personalizar significa considerar cómo encaja el aceite de oliva en el conjunto de la alimentación, junto con los demás ingredientes que componen cada comida.
En casa, recomendamos elegir aceite de oliva virgen extra tanto para aliñar como para cocinar. Consérvelo protegido de la luz y el calor para ayudar a preservar su calidad. Puede formar parte de manera sencilla y placentera de una alimentación equilibrada y aportar sabor a verduras, legumbres y otros alimentos cotidianos«.
– Violeta Kushkyan, nutricionista de ZEM
Citocinas proinflamatorias y antiinflamatorias
Según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, las citocinas son proteínas producidas por células inmunitarias y otras células que ayudan a regular la respuesta inmunitaria. Actúan como mensajeros: algunas favorecen la inflamación, mientras que otras ayudan a limitarla. Estas funciones permiten que el organismo responda a una infección o una lesión y, al mismo tiempo, controle la intensidad de esa respuesta.
Un ejemplo es la interleucina 10 (IL-10), una citocina con una función antiinflamatoria bien establecida. Una investigación experimental publicada en Nature ha estudiado cómo limita la actividad inflamatoria al influir en procesos metabólicos de las células inmunitarias. Esto ayuda a explicar cómo regula el organismo la inflamación; no demuestra que un alimento, suplemento o programa nutricional concreto produzca los mismos efectos en las personas. Las citocinas actúan dentro de una red compleja y sus efectos dependen de las células y de las circunstancias implicadas.
¿Existen tratamientos eficaces para reducir la inflamación?
Diversas intervenciones pueden ayudar a reducir la inflamación crónica de bajo grado, aunque no existe un único tratamiento establecido que lo revierta. El enfoque más útil consiste en identificar y abordar los factores que contribuyen a ella. La actividad física regular, un patrón alimentario mediterráneo y la reducción del exceso de grasa corporal, cuando proceda, pueden mejorar algunos marcadores inflamatorios y favorecer la salud metabólica. Una valoración clínica también puede detectar afecciones subyacentes que requieran tratamiento y ayudar a convertir una preocupación general por la inflamación en prioridades asistenciales concretas.
También se están investigando tratamientos dirigidos a los mecanismos biológicos del envejecimiento. Entre ellos se encuentran los senolíticos, cuyo objetivo es eliminar las células senescentes capaces de liberar señales inflamatorias. Su uso frente al la inflamación sigue siendo experimental y se necesitan más estudios en humanos para determinar sus beneficios a largo plazo y su seguridad. Por ahora, lo más adecuado es centrar la atención en intervenciones con beneficios demostrados para la salud y adaptadas a cada persona, en lugar de buscar reducir un marcador inflamatorio de forma aislada.
ZEM integra una nutrición antiinflamatoria, preventiva y personalizada en sus programas de salud, combinando la orientación nutricional con la valoración médica y una atención adaptada a las necesidades de cada persona. Los programas Detox y Weight Management conceden especial importancia a la nutrición y a la experiencia culinaria, con dietas personalizadas diseñados en función de los objetivos individuales de salud.
¿Pueden los cambios en el estilo de vida ayudar a reducir la inflamación?
Los cambios en el estilo de vida pueden ayudar a reducir los factores que contribuyen a la inflamación y favorecer el bienestar cotidiano. La actividad física regular, un patrón alimentario mediterráneo, un descanso suficiente y evitar el tabaco ofrecen una base útil. Sin embargo, la inflamación no presenta un conjunto de síntomas específicos: el cansancio, las molestias o la dificultad para concentrarse pueden tener múltiples causas y no deben atribuirse automáticamente a la inflamación asociada a la edad.
El objetivo práctico es crear hábitos que pueda mantener: interrumpir los periodos prolongados de sedentarismo, conservar horarios regulares de sueño y reservar tiempo para una alimentación equilibrada y la recuperación. Estos cambios pueden ayudarle a sentirse mejor, pero esa mejoría por sí sola no demuestra que la inflamación haya disminuido. Los síntomas persistentes o que empeoran requieren una valoración clínica que permita identificar su causa y orientar la atención adecuada.
¿Puede la inflamación causar diabetes?
La inflamación crónica de bajo grado puede contribuir a la resistencia a la insulina, un proceso implicado en el desarrollo de la diabetes tipo 2. La resistencia a la insulina significa que las células del organismo responden con menor eficacia a esta hormona, lo que dificulta la regulación de la glucosa en sangre. Sin embargo, la inflamación es solo una parte de un cuadro complejo en el que intervienen la predisposición genética, la distribución de la grasa corporal y otros factores metabólicos y relacionados con el estilo de vida. Tener inflamación no significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar diabetes.
Determinar qué implica esto para su salud requiere una valoración médica individual. Un profesional sanitario puede revisar sus antecedentes personales y familiares, las afecciones existentes y los análisis de sangre pertinentes, como la glucosa en ayunas o la HbA1c, para valorar la regulación de la glucemia. Un marcador inflamatorio por sí solo no permite diagnosticar la diabetes ni determinar su riesgo personal. Cualquier decisión sobre nuevas pruebas, prevención o tratamiento debe tomarse junto con un profesional cualificado que conozca sus circunstancias.
Comprender la inflamación desde ZEM
La nutrición es uno de los pilares de la filosofía ZEM, con especial atención al cuidado preventivo personalizado y a un patrón alimentario mediterráneo antiinflamatorio. Nuestro equipo de nutricionistas y el equipo culinario colaboran estrechamente durante toda la estancia de cada huésped y adaptan cada plato a sus necesidades de salud, preferencias y valoraciones nutricionales. Los productos de temporada de Finca Althaya se unen a la cocina vanguardista del chef Javier Díaz Esterri en el restaurante Salvia, combinando creatividad culinaria y orientación nutricional clínica.
Cada comida se convierte en una oportunidad para disfrutar del sabor, comprender las elecciones presentes en el plato y descubrir cómo integrar una buena alimentación en la vida cotidiana. El placer, la variedad y el aprendizaje son elementos centrales de una experiencia concebida para nutrir y disfrutar, con las adaptaciones dietéticas necesarias integradas de forma cuidadosa.
Descubra el plan nutricional de ZEM Detox
Descubra el plan nutricional de ZEM Weight Management
Fuentes y referencias
- Harvard Health Publishing (2026). Quick-start guide to an anti-inflammation diet. Harvard Medical School.
- Franceschi, C., et al. (2025). Toward precision interventions and metrics of inflammaging. Nature Aging, 5, 1441–1454.
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK) (2025). Insulin Resistance & Prediabetes.
- York, A. G., et al. (2024). IL-10 constrains sphingolipid metabolism to limit inflammation. Nature, 627, 628–635.
- Godman, H. (2024). Fighting inflammation with food. Harvard Health Publishing, Harvard Medical School.
- Baechle, J. J., et al. (2023). Chronic inflammation and the hallmarks of aging. Molecular Metabolism, 74, 101755.
- Furman, D., et al. (2019). Chronic inflammation in the etiology of disease across the life span. Nature Medicine, 25, 1822–1832.
- Casas, R., et al. (2014). The effects of the Mediterranean diet on biomarkers of vascular wall inflammation and plaque vulnerability in subjects with high risk for cardiovascular disease. A randomized trial. PLOS ONE, 9(6), e100084.
- National Cancer Institute (NCI) (n.d.). Cytokine. NCI Dictionary of Cancer Terms.